El Crecer de los Framboyanes

jbfernandez.com

Se le van cayendo las hojas del árbol que sembramos cuando éramos soñadores, lo hicimos tantos abriles atrás que casi lo olvidamos. Las ramas secas van dejando su membrana vieja en la grama verde de la nueva prole de arbustos que nacen en el jardín. El olor a raíces va impregnando mi ciudad, arrastrándose lentamente entre los adoquines y se agrietan los edificios bajo la sombra enorme del framboyán.

Se nos marchitan las flores rojas bajo el cielo gris y las nubes negras, se nos vuelve monocromática la vida, perdemos el sabor por la existencia, arrastramos los pies, casi dormidos y las nubes, parecen hechas de algodón cenizo, como si limpiaron con ellas la hoguera que nos quema. ¿Será que en el cielo no se escuchan los gritos de los hijos de mi tierra? ¿Será que la angustia tiene límites en el firmamento y ya alcanzamos el techo? Mientras muchos nos quieren encerrar con cercas, otros no resisten el vernos compartir con ellos. Por un lado, nos cierran las puertas, por el otro, nos construyen jaulas para no dejarnos calar.

Dejamos un canasto de paja de nuestros ancestros para caer en una jaula de metal y aquí nos cortaron más que las alas, nos escindieron la voluntad. Yo no nací para apartar mi cuerpo de mi alma, quiero sentirme siempre uno, sin que me roten en un torno y quieran cavar mis costillas. Quiero dejar mi huella aquí, donde nací, donde mis padres, en sus sueños, sembraron sus framboyanes.

Frutos del Edén

JB Fernandez

Me escondo en las siluetas dulces de tus pasos de luz, tu piel arrastrando claveles sobre la arena tibia del mar de mis anhelos. Durmiendo sobre las olas. Tus labios quemando pétalos en los jardines donde sembramos nuestros deseos, conjurando órganos en la playa, mezclando agua, fuego, sal y tierra.

Se te pierden los gemidos en mi hoguera, tus uñas cavando surcos en canteros, tu semilla germinando en el Edén que hemos creado en nuestro lecho. Me invitas, allí, a comer del fruto prohibido y remuevo el arbusto para que caigan los duraznos del árbol de tu vida. Me convierto en el abono de tus deseos escondidos.

Se me olvidan los dioses en tu ombligo, y excomulgo los pecados de mis ancestros. Se me olvidan las promesas de vida eterna, no quiero una vida más de la que tengo, para siempre me haría un insecto del respeto al tiempo. Se me olvida que el planeta y la luna rotan, y no me importa, que se detengan. Se me olvida todo delante del polen de tu cuerpo. Yo solo quiero dormir en una rama de la cima de tus respiros.

En tus brazos lo recordaré todo y viviré para dibujar tu pecho. Creceremos en hortaliza de nuestra historia, mojados en la lluvia de nuestras decisiones, sin apresurarnos, despacio, gota a gota, solo con el amor que nos toca.

No me quedan palabras para decirte que te amo. Mírame, lee mi alma por mis ojos, te escribiré poemas con mis latidos, en el alfabeto de mis sentimientos, crearé palabras que no existen, que quizás se perdieron en el tiempo, y aquí, de rodillas, debajo del árbol de tu fruto prohibido, te escribiré en el vientre cuanto te amo, con la tinta eterna de la vida.

Llegaron Los Ingleses, ¡Otra Vez!

Juan Fernández
jbfernandez.com

Nadie pensó que la invasión a Estados Unidos llegaría de la forma que estaba pasando, el presidente había hecho lo imposible para elevar un muro y los extranjeros entraron por la frontera de una forma muy fácil, en paz y sin visas.

Con unos cuantos dólares los ingleses le pagaban a los guardias, ¡malditos traidores!, estos los dejaban pasar sin necesidad de  permisos, y se quedaban.

Cuando los primeros miles llegaron a Nueva York nadie les prestó atención, empezaron vendiendo frutas en las esquinas, y los americanos les compraban pastelitos, caramelos y palitos de coco, llenos de sonrisas.

Las inglesas pedían ayuda con sus hijos en las calles del Bronx y Queens, los gringos empezaron a quejarse de que los hospitales no antendian a los ciudadanos por atender las necesidades de los ingleses. Los presupuestos de la ciudad no podían soportar el crecimiento de esta comunidad.

Los americanos explicaban al mundo que eran demasiados para una sola ciudad. Los ingleses habían llegado a más de dos millones, antes de cerrar el 2018. El temor entre los ciudadanos americanos era que la invasión fuera organizada y que los colonizadores querían retornar la isla de Manhattan a como era antes de la independencia.

Se oían rumores de una invasión por el útero, cada inglesa llegaba embarazada o quedaba a los pocos meses de llegar.

Un profesor trataba de explicarle al mundo la historia bélica entre los dos pueblos, exponía que no era un asunto de país de origen, sino una historia de guerras, luchas y hasta masacres, los ingleses una vez degollaron cientos de americanos en un pueblo del norte.

Los americanos no podían olvidar el pasado y los rumores eran que los ingleses pensaban que la isla era de ellos. Decían que los ingleses educaban a sus hijos para odiar a los americanos, lo opuesto no era igual, los americanos resentian a los ingleses, pero no los odiaban, todo era por la horrible historia entre ellos, no simplemente por ser ingleses.

Según corría el 2019 el problema no disminuía, los americanos les pedían al presidente y a los candidatos de las próximas elecciones que buscaran una soluciones diplomática, algo organizado, soluciones permanentes.

Para empezar, no era necesario un muro, sino un plan migratorio funcional, mejor entrenamiento para el personal de frontera, mejor capacitado y más patriótico, quizás mejores salarios, para que no puedan ser sobornados.

Los Estados Unidos y el Reino Unido fueron países en conflictos, por años, en una ocasión uno fue la joya, la inspiración para la libertad de muchos en el mundo, pero los castigos impuestos por Francia por años destruyó la economía de la joven nación.

La solución está en educarnos; americanos, ingleses, dominicanos, haitianos, todos. Necesitamos un mundo mejor, uno donde podamos crear oportunidades para todas las naciones.

¡Vamos a dialogar!

¡Hoy!

Hoy Necesitamos a Duarte

Juan Fernández ~ jbfernandez.com


Lograste con una pluma, lo que pocos logran con una espada y un cañón, inspiraste, en versos, el nacimiento de una nación, de un pueblo subyugado, tras décadas de invasión. Tu vida invertida en un grupo de gente que aún no han cumplido el sueño que nos dejaste como misión.

No somos libres aún, ¡oh Duarte Libertador!, luchamos contra los mismos invasores, haitianos, venezolanos, colombianos y demás por las fronteras, que no respetan, culpa de muchos ineptos nuestros que nos venden como si fuéramos su propiedad personal, ¡traidores! Otros nos invaden de mucho más lejos, por los recursos naturales de tu nación. Todos buscando nuestra eminente destrucción.

Nos roban nuestra cultura, ¡oh Duarte Poeta y Escritor!, nos roban nuestra  música y el alma de la nación, nos importan el veneno por imágenes de televisor. Nos reemplazan el merengue con un maldito reggaetón y les parece inocente el robo por apropiación. Nos borran poco a poco, generación tras generación.

Hoy necesitamos un Duarte Inspirador, con la necesidad en el alma de hacer de nuestra nación, otra vez, un pueblo con metas y valor, con sentido de pertenencia y fuego en el corazón. Que cada dominicano entienda que somos herederos de un Duarte guía y mentor.

Hoy necesitamos un Duarte Inspirador, que desde la tumba nos recuerde el valor de ser parte de un sueño propio y que no nos perdamos persiguiendo el sueño de otra nación. Necesitamos enseñar como se canta el himno y como doblar la bandera, la vida de Duarte, Sanchez y Mella, antes de terminar la escuela, en la patria y el exterior. Necesitamos metas propias, no las importadas por fotos y videos que nos venden por internet.

Hoy necesitamos, otra vez, un Duarte Libertador, que nos ayude a despertar el pensamiento crítico, la tolerancia y el respeto por la vida del prójimo. Un Duarte que nos ayude a ver el norte y nos enfoque en un plan de nación. Un Duarte que nos recuerde el porqué murieron nuestros padres fundadores de la patria, su sangre derramada por nuestra liberación.

Hoy todos somos Duarte, sí, pero necesitamos ser Duarte mañana y todos los días.

¿Y tú, trinitario, por qué nación quieres luchar?

Vivo Por Que Sé Amar

jbfernandez.com

En la eterna lucha por aprender

Cambio cuando la información cambia, evaluó y reorganizo mi pensamiento, quisiera que algunas cosas fueran estáticas, pero la vida está compuesta de variables, no constantes. Es compleja, no solo complicada. Lo que hoy tiene sentido, mañana es un disparate. Hasta el tiempo es relativo, dijo Alberto y dicen que él sabía mucho de eso. No es lo mismo un minuto en las manos de un enamorado, que lo quema todo en un instante, como yo, que en un reo viendo nubes pasar por una ventana de su fría celda. Uno contador de emociones por latidos, el otro de rayitas de tiza en una pared infinita.

Creo ciegamente en las causas que nos den razón para vivir, me uno a ellas. Creo también en las personas con metas específicas, en el pensamiento crítico y en los valores, todo lo demás solo decora, pero pregunto y mido dos veces antes de cortar. Las decisiones me toman tiempo, pero cuando me entrego doy el 100%, aunque nadie lo pueda apreciar. He sido víctima de mis ideales, pero prefiero pedir perdón mil veces, soy esclavo de la cabeza que no me quité, un profesor me recomendó eso.

Creo en los silencios, peso mis palabras antes de decirlas y si piensan menos que mi silencio, las mastico y me las trago. Eso me ha llegado con la edad, antes masticaba cabezas. He aprendido de los castigos de otros silencios, aún cometo errores, pero pago las consecuencias y crezco. Las raíces del árbol de mi vida, aún con los millares de tareas de terreno que ocupa, no me siembra, puedo recogerlo todo y moverme. Gracias al creador por darme piernas.

Creo que mi felicidad es mi responsabilidad y es para mí, el mantra por el que existo. No quiero más de lo que tengo, he alcanzado lo poco que me he propuesto, pero no me conformo, aún estoy creciendo con cada tropiezo. Soy un hombre, no un autómata dependiente de la programación que me han impuesto, aún sé usar el cerebro y todos los adelantos técnicos. Criado en el XX, pero ciudadano del XXI. El mundo, el mío, depende mucho de ello, un poco de lápiz y cuaderno, captado en fotografía digital de mi celular, cuando termino un poema. Lo mejor de dos mundos sin conflictos internos perecederos.

Tengo paz y agradezco a los seres que me ayudan a lograrla, pero siempre entendiendo que es solo mía. Solo le pido al universo que no me deje ser un estorbo en la búsqueda de paz de los que me rodean. El amor se sienta en bandeja de respeto.

Vivo por que sé amar y respeto la libertad de los demás al amor que nace en ellos.

Hoy Nace un Niño

jbfernandez.com
(Décima)



Por horas busqué en la historia
el nacer de un niño del oriente,
al que querian matar de repente
sin que pudiera brillar su gloria.
Busqué en la sagrada escritura
y Josefo me contó las locuras.
Nació en un pesebre, en Belén,
pero no he podido comprender
como nació entre ovejas el ser,
que su madre llamó Emmanuel.

Busqué entre líneas noche y día,
leyendo desde Mateo hasta Juan,
buscando entender mejor el afán
de ocultar la verdad de su vida.
Me encontré con datos vitales
en arcas de bibliotecas digitales
pero no encontré muchos los detalles
de como una virgen parió a un ser
que todo el creyente llegó a ver,
como el Rey de Reyes celestiales.

Entonces oí instrumentos bellos
entre cánticos de compatriotas,
me puse gorro y cálidas botas
y salí a cantar, en júbilo, con ellos.
Sin saber de fechas, ciertas o erradas,
cantamos a toda voz y a carcajadas,
que había nacido, hoy, un niño de luz.
Entre lágrimas, por fin, pude entender
que es en mí que nace el divino Ser
que me dió la vida al morir en la cruz.

¡Gracias por nacer Niño Jesús!

¡Feliz Navidad!

La Puerta de Bronce

jbfernandez.com
2018

Mr. Albert Saunders, un viejo irlandés amigo de mi abuela, quien le rentó un cuarto en los años 40, antes de que ella pudiera rentar su primer apartamento en la calle 85 y la avenida Columbus, me contó, en su lecho de muerte, hace ya mucho tiempo, que él fue parte de un grupo de personas que planificaba el futuro de la ciudad, todos descendientes de las primeras familias europeas que llegaron desde 1626. Me dijo:

"Escucha, escribe esto si deseas, no quiero que la historia se pierda. En la mañana del 24 de diciembre del 1963, como todos los 24 de diciembre, los siete miembros del Consejo de Nueva York se reunió con fin de planificar las tres metas principales para la ciudad. Uno de sus miembros, Wagner, era el alcalde y fue escogido presidente del Consejo noviembre 22 de ese mismo año. Grandes cambios se podían vislumbrar para la ciudad,  después del 22 de noviembre del 1963.

El Consejo llevaba más de 200 años reuniéndose todos los diciembre 24, como lo hacen hasta el día de hoy, el punto de encuentro era la estación de City Hall, hasta que implementaron el cambio de tren en 1945 y los nuevos vagones no podían girar en la curva de la estación, fue más fácil cerrar la estación que cambiar los vagones, ese año movimos las reuniones a la calle 72. 

La Guardia había mandado a hacer una oficina especial en la parte de atrás de la plataforma del tren 1 del lado sur y los miembros conocíamos el mecanismo secreto para salir del tren, sin ser vistos y entrar a ese espacio privado. Allí teníamos una mesa de caoba y sillas cubiertas de piel muy fina, luz eléctrica y hasta un teléfono, aunque nuestra reunión solo era una vez al año, los alcaldes la usaban como trinchera secreta, era a prueba de explosivos, hasta atómicos, a prueba de agua y tenía reservas en comida. Podías vivir meses sin salir de allí, aún debe ser así hoy.

La puerta aún permanece en la estación y está a la vista de todos los pasajeros, fue el gran misterio de este lugar secreto, estaba expuesto a la luz pública, pero nadie la podía ver. En 1963 las reunión fue pautada para las 3 am, el dolor de todos era la muerte del presidente, estaba muy fresca. La tardanza no era permitida, la única excusa era hospital o tumba. Nadie, nunca, ha faltado, ni llegado tarde.

A las 3 am, en punto, Wagner inició la reunión, la primera propuesta fue cambiarle el nombre al aeropuerto, Idlewild Airport vivió su etapa, el nombre era insignificante, al final era simplemente el nombre de un campo de golf, JFK Airport rendía el honor merecido a un presidente sin comparación y tan amado. 

Wagner hizo la llamada al instante y convocaron la rueda de prensa para las 8 a.m. ese mismo día, el 24 de diembre le cambiamos el nombre. Así hacíamos las cosas en esos tiempos; pensando, planificando y honrando nuestros principios. Nunca permitas que se violen tus derechos, ni tus principios, sin ellos eres simplemente una criatura de Dios, como cualquier insecto, pero con ellos eres hijo de un Rey Divino. Nunca lo olvides."

Saunders murió al día siguiente, después de regresar del cementerio fui a la estación de la calle 72, allí estaba, una gran puerta de bronce, por su majestuosidad se veía que estaba fuera de lugar, pero era cierto, parecía la entrada de una oficina. Todos los 24, a las 3 am voy a la estación (ahora, en este 2018, estoy aquí), espero a ver si se abre la gran puerta de bronce, pero siempre hay un tren que se para en la estación, a es hora exacta, las luces se le apagan por un minuto o dos y luego continúa, yo respiro profundamente, puedo escuchar pasos haciendo eco en un pasillo, voces que murmuran algo. Quisiera tocarles la puerta, pero no puedo, creo en mi ciudad y en todo lo que hacemos para honrarla, no se si este año se reunirán en la vieja estación o no, pero se que soy parte de algo grande y ahora lo eres tú... ¡Feliz Navidad Nueva York!

Se Nos Olvidó El Olvido

jbfernandez.com

Dedicado a Mi Profesor de la Vida

Se nos olvidó tomarnos el brebaje que le dieron de beber a los que querían controlar con palabras sin sentido. Pudimos verlos sin filtros, al desnudo, sus miradas sin razones, sin motivos, no nos decían nada, eran autómatas dirigidos, vacíos, programados en sus rutinas, carentes de principios y no pudieron ejecutar en nosotros sus aplicaciones del dominio. 

Se nos olvidó ponernos las vendas que nos entregaron en la puerta, se nos olvidó mientras leíamos los libros que muchos trataron de prohibirnos, quemaron miles de ellos, pero veintisiete letras, mezcladas en mágicos símbolos, nos dibujaron el camino. Millares de ideología, hoy casi perdidas, nos abrieron el corazón y pudimos ver los arcoíris, en el proceso nos abrieron las mentes.

Se nos olvido confesar nuestros pecados y nos acusaron de herejes, nos marcaron con una equis la frente, nos borraron de sus listas de reverentes y nos sacaron del rebaño, creaían hacernos daños, recogimos nuestras ideas, nuestras inquietudes y nos retiramos. Nuestras cabezas aún pegadas del cuello. Nos vociferaban que éramos locos por creernos capaces de pensar solos, nos creyeron incompetentes.

Se nos olvidó conformarnos con lo que nos enseñaban y lo poco que nos exigían, nuestras mentes no se alimentaba con sus pequeños segmentos de pan y agua, habíamos aprendido de Quijote a no conformarnos con nada y lanzamos piedras a los molinos de vientos de Campo de Criptana.

Se nos olvidó el olvido, hoy luchamos en silencio, con pluma o con espada, entendemos que el ataque a uno de nosotros es una declaración de guerra contra todos, al final somos soberanos. Aún leemos los libros que ya ni siquiera llegan a la imprenta, nos hemos convertido en reliquias en las mentes de los llevan el látigo y aún no nos aceptan, pero estamos aquí, en son de danzar nuestro haka, unidos, enfrentando los insultos y los castigos. Salimos de sus cuevas y no vamos a permitir sus restricciones, ni sus reglas. No somos confrontativos, simplemente se nos olvidó olvidar y recordamos seis mil años de historia que entre todos vivimos.

Se nos olvidó el olvido y sentimos, excusanos si no nos alineamos para sus mataderos de conciencias y reemplazo de pensamientos, como dije, somos soberanos, nos quedaremos con nuestro pedazo del cielo, aun sea solo media isla, moriremos con un libro en una mano y en la otra el escudo de la justicia por la que tantos lucharon.

Las Olvidadas

Juan Fernández (Padre de 2 Princesas)

Me gritan las voces de cientos de almas de las menores olvidadas en sus muertes, víctimas de inconscientes. Mis breves meditabundas caminatas diarias, cerca del sacramental de mi gente, se convierten en horas interminables de voces de nuestro pasado que se pierden, clamando que las recuerden, soportando el peso del olvido en sus hombros hechos polvo, Atlas de ultramundos, atrapadas detrás de cortinas de penitentes sufrimientos de familiares encerrado detrás de las puertas de sus decisiones inconscientes.

Es inaudito, quizás sorprendente, para mí, como el enfoque social puede volverse viral, infectando de ignorancia, como un virus real, a miles de incompetentes, clientes de lo casuales. Al morbo le crecen tentáculos que nos amarran frente a los dioses digitales, que hemos creado, y hoy nos pueden dominar. Nos olvidamos del padecimiento social, la enfermedad, y nos enfocamos en la temperatura que nos hace sudar, el síntoma. El problema no es la madre que ayuda a su hijo a soterrar un cadáver, la complicación fue celebrar la violación constante a una menor sin nadie hacer nada, todo empezó comprándole regalitos de navidad sin habérselo ganado. “Pide por tu boca príncipe de todo mal, que para eso trabajo”. Eduquemos nuestros hijos en la niñez, para que de adultos sean hombres y mujeres de bien.

Me arañan los tobillos los dedos de las centenas de niñas borradas de la historia de mi pueblo, las que estamos matado hoy por ignorancia, las que dejamos que corran con tijeras en las manos, si, con las  tijeras de las hookahs, con el sexo permitido a destiempo, vendiéndolas al mejor postor, maquillándola a los diez, y luego simplemente las dejamos en el tintero de alguna sentencia ridícula de las leyes del olvido, o hacemos otro circo mediático con sus agresores, nos creemos jueces y queremos emitir reflexiones en las redes sociales, si, en eso yo también soy una mierda. Pronto le pagarán por los derechos de algún libro o alguna novela mal escrita y mal contada, alimentando la epidemia de imbéciles cretinos de una sociedad flotando en estiércol.

Hoy, después de la sentencia absurda de estos dos payasos del espectáculo del minuto, muchos van enfocando sus lentes a la siguiente atracción del momento; animales, malabaristas, quién volará por los aires o caerá al vacío por perder el trapecio. Millones de tuits y fotos creando un universo de elogios a los muertos. Somos consumidores de delitos y engordamos con el veneno ajeno. Mientras el cuerpo de una niña se pudre en una caja de madera, nosotros corremos la pantalla con nuestro dedo pulgar buscando el próximo escándalo que nos entretenga por unos minutos más, vamos a las carreras para ver los accidentes y luego decimos que la sangre no da asco y nos tapamos la cara de vergüenza.

Propongo que nos revisemos, que hagamos algo con esta sentencia, que la muerte de Emely no se vaya sin nosotros mejorar como pueblo. Que optimemos las leyes para proteger nuestras princesas en honor a su vida, no su muerte. Existen miles de Emelys hoy en cada uno de nuestros barrios a punto de perder la vida, otra más, y nosotros aquí, matándolas en las redes sociales por entretenimiento. Hagamos algo, no sigamos olvidando como se mueren los pueblos que no saben defender sus pilares. No olvidemos a esta niña de sonrisa tan alegre, hoy, borrada para siempre.

Somos Círculos

Juan Fernández

Somos círculos abiertos de momentos
que vivimos en el segundo de presencia
que tenemos en este plano de existencia.

Aparecimos para pintar vetas de arcoíris
en el lienzo de los oleos de millones de historias
pinceladas en combinaciones increíbles
de colores extraordinarios.

Podemos ser artistas de nuestras propias actitudes
o convertirnos en un soplo invisible
en la tempestad del olvido.

Pertenecemos a una especie
de seres transitorios en el cosmo,
hijos del mismo polvo
que fueron construidas las estrellas
y en el último segundo, del último día,
del último mes nos transformamos en reyes
por un respiro.

Abramos el alma y aceptemos nuestro lugar
en el pestañar de este momento divino.


((Este mes concluye, con grandes retos, no podemos detener el proceso, necesitamos a cada mujer en nuestras vidas sanas y salvas, nos falta mucho por liberar, pero todos juntos. ¡Gracias por acompañarme en este respiro!))