By Juan Fernández
What will happen if you could not feel the rain?
If every drop that fall for you, could not reach you?
How will you know that it rains for you?
How will you feel if you could not feel the rain?
Will you cry endless nights to the sound of sorrow?
Will you wish to have a new chance to run naked
to the sounds of life?
How would I feel if the touch of life has touched
my face and now I can’t feel its warmth again?
Will I cry tears of damnation?
And become the very thing I detest the most?
Or Will I become who I should be and seek within
myself the true existence of my own being.
I’m going to walk out of my sheltered life,
and enjoy every drop that nature has to offer.
I’m going to seek to dance in a cloudy day,
and with my dance make sure it rains.
I’m going to choose to fly in the shadows
of a dark and cold night,
because every wind and thunder calls my name,
and I know they exist to be mine.
I’m going to stand in the middle of the storm
and enjoy every drop of the rain of my life.
I am, because I choose to be.
Poema: Mar de Mil Recuerdos
Por Juan Fernández
La paz dulce que llega con el pasar lento de los años
y las finas arrugas permanentes de una vida sin arrepentimientos,
como el pasar del viento sobre la arena seca,
que nunca pasa sin dejar huellas.
El caminar de los días pesados,
el vaivén lento de brazos cansados,
el lomo que se inclina, como haciendo reverencia
y la mirada suave de historia en su ocaso.
el vaivén lento de brazos cansados,
el lomo que se inclina, como haciendo reverencia
y la mirada suave de historia en su ocaso.
Los matices tenues del color ardiente de los años
arrastran consigo cada angustia y cada suerte,
como las olas que hacen los pensamientos
al pasar solas por el mar de mil recuerdos.
arrastran consigo cada angustia y cada suerte,
como las olas que hacen los pensamientos
al pasar solas por el mar de mil recuerdos.
Y se llena de sonrisa el horizonte verde
dejando caer en velo de labios púrpuras,
el juego de mejillas casi esculpidas,
la vida se ríe conmigo y con ella.
dejando caer en velo de labios púrpuras,
el juego de mejillas casi esculpidas,
Cuento: Un Día Como Ningún Otro
Por Juan Fernández
Ayer, un poco después de las cinco de la mañana, empecé a caminar, como todos los días, desde la esquina de la avenida Broadway y la calle 181. Frente al McDonald, donde me dejaba el autobús que tomaba desde el Bronx, era donde iniciaba mi ritual matutino, mi baño de pueblo. Empezaba a trabajar a las nueve, pero mi desayuno me lo comía caminado con mi gente. Aunque soy un producto puro de Guachinton Jai, las limitantes económicas, como si fueran mis amigas, me habían empacado las maletas, me recogieron los corotos y me mudaron a donde yo podía costear la renta. Mi comunidad, despacio, había migrado una vez más, gentrificación urbana, le llaman los expertos. Mi cuerpo dormía en el Bronx, pero mi corazón latía en el Alto Manhattan.
El aire estaba cargado de una energía nueva y desconocida para mí, por más que intentaba localizar su origen, me fue imposible. Miré hacia el norte, y con mi pobre visión podía ver, casi, hasta la funeraria Ortiz, en la calle 190. La bomba de gasolina de la calle 186, frente a la escuela pública, se veía desierta, pero aun asi, yo no podía ver nada extraño. Vi hacia el sur, y mis ojos se perdían en la gran avenida, podía ver los detalles del majestuoso edificio del teatro United Palace, en la calle 175. Algunos vendedores descargaban sus camiones para el mercado de pulgas frente al teatro...tampoco nada.
Hacia el oeste, menos, en el cruce de la avenida Fort Washington y la calle 181, es un punto mágico de la división racial de Nueva York, judíos hacia el norte, dominicanos hacia el sur, una barrera cultural sometida por dueños de lujosos edificios. Pero hacia el este, en la angosta calle comercial de la 181, ahi, escondida entre cada sonrisa fingida, rodeando entre las habichuelas con dulce, los pantis, las réplicas de carteras de marca, los yaniqueques, y otro millar de mesas de vendedores ambulantes, podía ver que se movía un sentir, como si fuera un ser viviente, como un fantasma, algo completamente diferente.
En mis casi cinco décadas con mi gente nunca había escuchado tanto silencio en en la esquina de la Duarte con Paris, para nosotros aquí, la 181 con San Nicolás. En los rostros de los más ancianos podía ver la misma inquietud que tenía yo, algo había cambiado, no físico, sino emocional, casi espiritual. Muchas personas, hombre y mujeres, caminaban cabizbajos, sus sonrisas de faroles, a las que ya estaba acostumbrado, se habían apagado, y sus miradas se perdían en el pavimento. Sus parpadeos, pude notar, más lentos de lo normal. Algo le había robado el corazón a mi gente.
El evangélico de la esquina, siempre risueño, trataba de pasar a los transeúntes, sus mensajes de paz y felicidad en la Palabra de Dios, pero no trabajaba, nadie le tomaba sus buenas nuevas. El ánimo de mi comunidad se estaba despacito perdiendo, como un riachuelo que se seca, como el sol cuando llega la lluvia. Algo había pasado ese fin de semana, después de tantos años, conocía mis lunes como si fueran mis familiares.
Cerré mis ojos, y allí, parado como una estatua, silente, dejé que mi gente me llenara, fue cuando empecé a comprender lo que estaba pasando, pude entrelazar comentarios sueltos de las voces tristes de los míos, pude respirar sus respiros, escuché el susurro de dolor, y fue cuando entendí que lo que estaba pasando era más grande que yo.
-...¿pero para mañana si, verdad?...- dijo una joven, mientras la otra le respondía,
- ...no manita, un día más, sino, no sirve…
-...¿tu crees que funcione?...- dijo un viejo sureño, su acento claramente de Barahona. Su acompañante, cibaeño, le dijo;
-...claro, no tenga ute la duda.
-...¿Para cuando veremos los resultados? - preguntó el señor que vende el maní tostado.
-...no se preocupe Don Selmo, siga vendiendo, que en unos días esto se acaba. - le respondió la vendedora de medias. Sus frases sueltas las ataba yo en mi mente y despacio perdía la venda.
-...¿y cómo va a comprar su medicina? - preguntó una mujer, que por su voz parecía muy bella. Mantuve mis ojos cerrados y continué escuchando…
-...le queda para una semana de insulina, no te preocupes.
La voces se fueron perdiendo, y el sonido leve de la calle se fue convirtiendo en ruido, los carros, la gente, los camiones, los comercios, el ruido de las rejas de metal elevándose para invitar al mundo a gastar, a consumir. El mundo me encontró parado en la misma esquina, con los ojos abiertos y las manos tapandome la boca, incrédulo, confundido. Aunque normalmente camino a mi trabajo, ayer tomé el tren, en silencio. Allí la gente estaba igual de extraña, algunos pasaban sus manos lentamente por sus frentes, otros se miraban y con sus miradas se decían que entendían.
Al llegar a la casa no había dicho una palabra. Puse el maletín sobre la silla izquierda de mesa de comer, me senté frente al televisor, el cual nunca veo, y lentamente fui cambiando los canales hasta llegar al de las noticias de República Dominicana. En mi vida nunca había sentido tanto dolor, nunca había visto tanta tristeza, un vecindario completo bañado de angustia. Y alla ni lo sabian.
La voz sutil de una hermosa reportera dijo:
Hoy, lunes, después de tres días sin recibir remesas de los dominicanos del exterior, el país se encuentra de luto. Varios diputados, diputadas y senadores han convocado a los diputados y diputadas de ultramar y representantes comunitarios para encontrar una solución. Nuestros corresponsales en Nueva York, Boston, Barcelona, Roma,Toronto, Sudamérica y hasta Japón, confirman que la comunidad dominicana del exterior ha sido sometida a extremadas interrogantes, abusos, burlas y, después de varias décadas de comentarios ofensivos, denigrantes, por sus compueblanos, simplemente, se cansaron.
El sábado fue un día extraño, para muchos, eterno, el domingo fue un desastre para la seguridad nacional, en un día se cometieron más asaltos y robos que en todo lo que va del año, hoy, miles de familias, ancianos, niños, imploran a los oficiales gubernamentales trabajar con sus familiares en el exterior para integrarlos al día a día del país.
Nosotros, todos, en esta red televisiva, aquí, en la capital y en todo el país, tenemos un dominicano ausente que se sacrifica todos los días para enviar un pedacito de él o ella en cada remesa, en cada maleta, en cada caja, en cada barrica, en cada sobre que trae el vecino, en cada encargo, en cada llamada. Sus aportes son vitales para el funcionamiento diario de nuestra nación y la mayoría simplemente los ignoramos. Esperamos que toda la nación considere los que significa ‘un día sin los dominicanos del exterior’.
La señal se perdió y la pantalla se quedó en blanco, como yo, un fuerte silbido retumbó en mis oídos, y las lágrimas corrían en mi rostro como ríos. Adquirir conciencia muchas veces duele.
El Reto de Ser un Dominicano en el Exterior
Por: Juan Fernández
(Dominicano nacido en Nueva York, USA)
Por años la diáspora dominicana ha sufrido el castigo de haber salido del país, sin importar la razón ni la circunstancias, ese castigo se extiende a los que no salimos, sino que nacimos fuera del territorio nacional. Somos ciudadanos sin nación. Forasteros aquí y forasteros allá. Pero de esto ya he escrito mucho, ese no es el enfoque de este artículo, mi inquietud es el reto de ser dominicano en cualquier lugar, adaptándonos a todo, y el futuro de nuestro aporte a una mejor nación.
Mis padres salieron del país después de la muerte de Trujillo, mi abuelita mucho antes, era una de 3 ó 4 dominicanas en el Alto Manhattan, en el mismo lugar donde ahora somos más de 600 mil de primera generación y más de 400 mil de segunda (y aun no tenemos estadísticas de los de tercera). Salieron por razones políticas, si no salen hoy no les estuviera escribiendo esta nota y aunque dejaron el suelo de nuestro hermoso país en realidad nunca se fueron, pues dejaron allá su corazón, sus ilusiones y sus sueños. Nosotros hemos tenido que escucharlos hablar por décadas del “Retiro”, con la misma ofuscación que habla un pescador del pez que se le escapó. Toda una quimera.
Unos años después mis padres descubrieron que los que dejaron ya no lo veían igual. Por ejemplo, después de casi ocho años de regreso en el país los vecinos le preguntan a mi papá que cuando llegó y como dejó a Nueva York, 8 años viviendo al lado de ellos...simplemente no lo aceptan, no somos parte de ellos.
Podemos gastar libros sobre el comportamiento despectivo con el que somos frecuentados, pero cuando ellos llegan los tratamos como reyes, y podemos escribir enciclopedias sobre si tienen la razón o no de tratarnos así, si es por nuestro comportamiento, al final que importa, esa no es el orientación de este trabajo...yo quiero que hablemos de nuestra auto estima, de nosotros, como nos sentimos internamente, los que estamos aquí, el orgullo que sentimos de saber que un buen merengue también nos hace bailar como a los dejamos allá y como nos ponemos las gorras de las Águilas, El escogido y El Licey, y cuando vamos allá lo dejamos todo por los nuestros…ah pero sin dejar de seguir a los Yankees y Boston. ¿Y por qué es que las frituras del camión de mi amigo Luis me hacen aguar la boca?
Mi padre tiene ocho hijos, seis nacimos en Nueva York, ya tenemos hijos, y ellos a su vez tienen los suyos...somos más 30, somos líderes de la política de Estados Unidos, ah y votamos allá también, corremos campañas aquí y allá. Algunos son demócratas, otros republicanos, otros independientes, apolíticos, peledeistas , nacionalistas, católicos, evangélicos, ateos, ingenieros, magisters, profesores, enfermeras, militares y hasta tenemos un nieto trabajando y estudiando para su doctorado en la Universidad de Syracuse, Todos 100% Dominicanos, todos orgullosos de serlo.
A mí me tocó lo mejor, conjugar todo en una época en una persona, a mis 44 años me ha tocado vivir aquí, allá, en Europa, Asia, y una vez hasta viví unos meses en Nigeria, y miren, nunca dejé de ser dominicano, nadie me vio como un gringo, ¡Qué “vaina” solo me ven así en MI País!
He trabajado para judíos, ingleses, norteamericanos, latinoamericanos, afroamericanos y ellos todos ven un dominicano orgullo del merengue, la bachata, el plátano, la pelota y mi bandera tricolor. Algunos luego se enteraban que nací en USA, y les pregunto…¨¿Si un chino nace en el África no le seguimos llamando Chino?¨. Un chino no es más chino que yo dominicano.
Este es mi reto.
Que cuando los nacidos en el país vean una joven bien educada, bella, noble, hablando un español perfecto y escribiéndolo como una pedagoga digan ¨¡Debe de ser una joven del exterior!¨y nunca más digan ¨Son tan pobres que sólo tienen dólares¨.
Convirtámonos en el Orgullo de Los Dominicanos.
Con nuestra educación en dos naciones, nuestro comportamiento ejemplar, nuestra entrega a lo positivo, nuestros triunfos en dos naciones, nuestros hijos bilingües, nuestros aportes invaluables a las naciones del mundo.
Verdaderos Ciudadanos del Mundo. Embajadores andantes de nuestra cultura.
Como lo son y fueron; Máximo Gómez, Julia Alvarez, Guillermo Linares, Adriano Espaillat, Zoe Saldaña, Oscar de la Renta, Providencia Paredes, Victor Rasuk, Moises Alou y cientos de deportistas, músicos, artistas, actores, negociantes, políticos…puedo llenar hojas de los nombres de los dominicanos de la diáspora de los que nos sentimos orgullosos.
No dejemos de enviar nuestras remesas que tanto necesitan nuestros compueblanos, pero enviemos también valores sociales, conocimientos, educación, cultura, y sigamos enviándoles medallas de oro (de las 3 que hemos ganado dos han sido por uno Neoyorquino…Muy Dominicano…Félix Sánchez)
Viviendo para Servir
(Dominicano nacido en Nueva York, USA)
Por años la diáspora dominicana ha sufrido el castigo de haber salido del país, sin importar la razón ni la circunstancias, ese castigo se extiende a los que no salimos, sino que nacimos fuera del territorio nacional. Somos ciudadanos sin nación. Forasteros aquí y forasteros allá. Pero de esto ya he escrito mucho, ese no es el enfoque de este artículo, mi inquietud es el reto de ser dominicano en cualquier lugar, adaptándonos a todo, y el futuro de nuestro aporte a una mejor nación.
Mis padres salieron del país después de la muerte de Trujillo, mi abuelita mucho antes, era una de 3 ó 4 dominicanas en el Alto Manhattan, en el mismo lugar donde ahora somos más de 600 mil de primera generación y más de 400 mil de segunda (y aun no tenemos estadísticas de los de tercera). Salieron por razones políticas, si no salen hoy no les estuviera escribiendo esta nota y aunque dejaron el suelo de nuestro hermoso país en realidad nunca se fueron, pues dejaron allá su corazón, sus ilusiones y sus sueños. Nosotros hemos tenido que escucharlos hablar por décadas del “Retiro”, con la misma ofuscación que habla un pescador del pez que se le escapó. Toda una quimera.
Unos años después mis padres descubrieron que los que dejaron ya no lo veían igual. Por ejemplo, después de casi ocho años de regreso en el país los vecinos le preguntan a mi papá que cuando llegó y como dejó a Nueva York, 8 años viviendo al lado de ellos...simplemente no lo aceptan, no somos parte de ellos.
Podemos gastar libros sobre el comportamiento despectivo con el que somos frecuentados, pero cuando ellos llegan los tratamos como reyes, y podemos escribir enciclopedias sobre si tienen la razón o no de tratarnos así, si es por nuestro comportamiento, al final que importa, esa no es el orientación de este trabajo...yo quiero que hablemos de nuestra auto estima, de nosotros, como nos sentimos internamente, los que estamos aquí, el orgullo que sentimos de saber que un buen merengue también nos hace bailar como a los dejamos allá y como nos ponemos las gorras de las Águilas, El escogido y El Licey, y cuando vamos allá lo dejamos todo por los nuestros…ah pero sin dejar de seguir a los Yankees y Boston. ¿Y por qué es que las frituras del camión de mi amigo Luis me hacen aguar la boca?
Mi padre tiene ocho hijos, seis nacimos en Nueva York, ya tenemos hijos, y ellos a su vez tienen los suyos...somos más 30, somos líderes de la política de Estados Unidos, ah y votamos allá también, corremos campañas aquí y allá. Algunos son demócratas, otros republicanos, otros independientes, apolíticos, peledeistas , nacionalistas, católicos, evangélicos, ateos, ingenieros, magisters, profesores, enfermeras, militares y hasta tenemos un nieto trabajando y estudiando para su doctorado en la Universidad de Syracuse, Todos 100% Dominicanos, todos orgullosos de serlo.
A mí me tocó lo mejor, conjugar todo en una época en una persona, a mis 44 años me ha tocado vivir aquí, allá, en Europa, Asia, y una vez hasta viví unos meses en Nigeria, y miren, nunca dejé de ser dominicano, nadie me vio como un gringo, ¡Qué “vaina” solo me ven así en MI País!
He trabajado para judíos, ingleses, norteamericanos, latinoamericanos, afroamericanos y ellos todos ven un dominicano orgullo del merengue, la bachata, el plátano, la pelota y mi bandera tricolor. Algunos luego se enteraban que nací en USA, y les pregunto…¨¿Si un chino nace en el África no le seguimos llamando Chino?¨. Un chino no es más chino que yo dominicano.
Este es mi reto.
Que cuando los nacidos en el país vean una joven bien educada, bella, noble, hablando un español perfecto y escribiéndolo como una pedagoga digan ¨¡Debe de ser una joven del exterior!¨y nunca más digan ¨Son tan pobres que sólo tienen dólares¨.
Convirtámonos en el Orgullo de Los Dominicanos.
Con nuestra educación en dos naciones, nuestro comportamiento ejemplar, nuestra entrega a lo positivo, nuestros triunfos en dos naciones, nuestros hijos bilingües, nuestros aportes invaluables a las naciones del mundo.
Verdaderos Ciudadanos del Mundo. Embajadores andantes de nuestra cultura.
Como lo son y fueron; Máximo Gómez, Julia Alvarez, Guillermo Linares, Adriano Espaillat, Zoe Saldaña, Oscar de la Renta, Providencia Paredes, Victor Rasuk, Moises Alou y cientos de deportistas, músicos, artistas, actores, negociantes, políticos…puedo llenar hojas de los nombres de los dominicanos de la diáspora de los que nos sentimos orgullosos.
No dejemos de enviar nuestras remesas que tanto necesitan nuestros compueblanos, pero enviemos también valores sociales, conocimientos, educación, cultura, y sigamos enviándoles medallas de oro (de las 3 que hemos ganado dos han sido por uno Neoyorquino…Muy Dominicano…Félix Sánchez)
Viviendo para Servir
Poema: Cielos Purpuras
Por Juan Fernández
Tras mirar por los ojos de tu alma y catar el néctar
que destilas lentamente por los poros de tu piel,
no estoy seguro que quiera dejar de producir el polen
que buscas consumir cada día en los juncos de mi flor.
El nirvana se viste de purpura y las nubes no flotan,
el dulce vaivén de la leve brisa de un abril cualquiera
toca mi piel y me empaña de colores de arcoíris la mirada,
no quiero dejar de flotar en el cielo de tus encantos.
Sólo puedo dejar que vuelen mis ideas y se revistan de ti.
Tras mirar por los ojos de tu alma y catar el néctar
que destilas lentamente por los poros de tu piel,
no estoy seguro que quiera dejar de producir el polen
que buscas consumir cada día en los juncos de mi flor.
El nirvana se viste de purpura y las nubes no flotan,
el dulce vaivén de la leve brisa de un abril cualquiera
toca mi piel y me empaña de colores de arcoíris la mirada,
no quiero dejar de flotar en el cielo de tus encantos.
Sólo puedo dejar que vuelen mis ideas y se revistan de ti.
Poema: Expresiones en Versos
Por Juan Fernández
Un poema es un te amo en mil palabras,
es conjugar en delicados versos un te quiero,
es bailar la danza de las curvas de tus caderas
al compas de cientos de notas silentes
del fino instrumento de tus refinados deseos.
Una pluma en un papel es verter en tinta
las ambiciones de un afable beso eterno,
es moldear en los pliegues de tus hojas
los abrazos de que no existen, los creamos,
y las perpetuas miradas que podamos conjurar.
Sé convertir en verso un alfabeto de sentimientos
y en estos extraños símbolos de un idioma limitado
puedo expresarte como soy y como aprecio.
Continuaré despacio fabricando celestiales rimas
que me permitan expresarte lo que siento.
Un verso y una sonrisa, una flor y te amo.
Déjame seguir volando en el mar de tus caricias.
Un poema es un te amo en mil palabras,
es conjugar en delicados versos un te quiero,
es bailar la danza de las curvas de tus caderas
al compas de cientos de notas silentes
del fino instrumento de tus refinados deseos.
Una pluma en un papel es verter en tinta
las ambiciones de un afable beso eterno,
es moldear en los pliegues de tus hojas
los abrazos de que no existen, los creamos,
y las perpetuas miradas que podamos conjurar.
Sé convertir en verso un alfabeto de sentimientos
y en estos extraños símbolos de un idioma limitado
puedo expresarte como soy y como aprecio.
Continuaré despacio fabricando celestiales rimas
que me permitan expresarte lo que siento.
Un verso y una sonrisa, una flor y te amo.
Déjame seguir volando en el mar de tus caricias.
Poema: Días Que No Vivimos
Por Juan Fernández
Existen días eternos e invisibles,
días que no suman ni restan,
estos agraciados son los días
que más abundan en mi gente.
Los días impalpables,
inútiles en la marca cósmica,
días que no regresan,
días donde no producimos
ni para pagar el oxigeno
que consumimos,
estos pulcros son los días
más anhelados pos los míos.
Según pasa el tiempo
los días se convierten en semanas,
las semanas en meses,
los meses en años,
y estos en décadas,
los días que no vivimos
se nos van como sueños de cuna
que nos hacen reír solos,
pero no nos llevan a nada.
Algún día, uno de esos pocos útiles,
nos despertaremos algunos
y nos daremos cuenta
que los días que no vivimos no regresan,
que las manecillas del reloj
solo giran en un sentido,
y las marca de nuestro día ha pasado.
Algún día entenderemos que
vivir para morir no es una meta,
vivir para colectar un cheque de pensión
no nos da más seguridad
vivir no es trabajar sin parar
en vez de vivir para crecer, crear y prosperar,
vivir para salir de una cárcel perpetua,
de una existencia aburrida e ingrata,
vivir para nada.
Yo opto por despertar
y empezar a evaluar los días
que voy a vivir, no los que voy a gastar.
¡Hoy, yo opto por vivir
el día que la vida me ha dado!
¿y tu?
Existen días eternos e invisibles,
días que no suman ni restan,
estos agraciados son los días
que más abundan en mi gente.
Los días impalpables,
inútiles en la marca cósmica,
días que no regresan,
días donde no producimos
ni para pagar el oxigeno
que consumimos,
estos pulcros son los días
más anhelados pos los míos.
Según pasa el tiempo
los días se convierten en semanas,
las semanas en meses,
los meses en años,
y estos en décadas,
los días que no vivimos
se nos van como sueños de cuna
que nos hacen reír solos,
pero no nos llevan a nada.
Algún día, uno de esos pocos útiles,
nos despertaremos algunos
y nos daremos cuenta
que los días que no vivimos no regresan,
que las manecillas del reloj
solo giran en un sentido,
y las marca de nuestro día ha pasado.
Algún día entenderemos que
vivir para morir no es una meta,
vivir para colectar un cheque de pensión
no nos da más seguridad
vivir no es trabajar sin parar
en vez de vivir para crecer, crear y prosperar,
vivir para salir de una cárcel perpetua,
de una existencia aburrida e ingrata,
vivir para nada.
Yo opto por despertar
y empezar a evaluar los días
que voy a vivir, no los que voy a gastar.
¡Hoy, yo opto por vivir
el día que la vida me ha dado!
¿y tu?
El Miedo de Hablar en Público
Por Juan Fernández
Resumen Ejecutivo: Este escrito es parte de un seminario de 4 horas que impartimos; algunas técnicas son simples, otras toman práctica y tiempo. Esta es la forma como YO venzo el miedo escénico.
El miedo de hablar en público es el número #1 para hombres y mujeres igual, aun más que la muerte. Una vez declamé algunos poemas de Duarte en mi escuela en Nueva York y mis profesores me felicitaban por el buen trabajo, pero por dentro me estaba muriendo del miedo; con el tiempo aprendí a enfocarme en otras cosas y prepararme para vencerlo. Hoy puedo durar horas frente a un público implacable: los niños del sistema escolar de Nueva York...y sobrevivo gracias a algunas técnicas aprendidas y que quiero compartir contigo.
Usa el Subconsciente
Una de las prácticas que realizo y se ha convertido en la más fácil de realizar es "vivir" en mi mente todos los detalles de mi presentación antes de empezar. Me siento por un par de horas, solo, y creo en mi cabeza todo lo que voy a decir y como me voy a manejar en todas las etapas de mi disertación...el inicio, ¿Haré un chiste (casi nunca hago chistes)? ¿Contaré una historia?, las preguntas, las pausas...
Llega Temprano
Uno de los errores que cometemos cuando tenemos miedo escénico es llegar tarde y encontrarnos con el público ya sentado y TODOS los ojos en nosotros. Yo llego siempre temprano; me familiarizo con el escenario, la tarima, las personas, la ubicación de los toma corrientes, las luces, busco si tienen un reloj, los detalles técnicos...pero lo más importante es que voy conociendo a todo el que llega uno por uno y no en una multitud. Esto me da dos herramientas para vencer el miedo escénico: primero, me pone en contacto con mi audiencia, y segundo, me ayuda a localizar las caras conocidas.
Identifica Amigos
Según mi audiencia toma su lugar, me familiarizo con los espacios que van a ocupar mis conocidos o las nuevas personas que acabo de conocer. Antes de iniciar, los busco en la audiencia y les sonrío; sus caras se convierten en un punto cómodo para mí, en ese momento simplemente le estoy hablando a mis amigos, no a una multitud de desconocidos.
No Diga que Tiene Miedo
Los mormones tenían un anuncio que decía; "Sus hijos serán mañana todo lo que le dice hoy que ellos son"...eso se aplica en todo. Si dice que tiene miedo, lo tendrá; simplemente enfóquese en la tarea que tiene que cumplir. Nunca le diga a su audiencia que tiene miedo o está nervioso, ellos no ven cómo se siente, solo lo ven físicamente...así que respire y disfrute.
Un Paso a la Vez
Igual que cuando uno aprende a nadar, no salte a lo profundo, empiece por lo más bajo y despacio hasta que llegue a tener completo control. Por ejemplo, preséntele su material a un grupo limitado de amigos que le puedan ayudar a pulir su técnica. No espere al día de la presentación para darse cuenta que no está preparado. Use una cámara de video o una grabadora para verse o escucharse a usted mismo...esto lo familiarizará con su método y su voz.
No Tome las Cosas Tan en Serio
En muchas ocasiones somos nuestros peores críticos; relájese, disfrute lo que está haciendo. No pida excusas por sus errores, la mayor parte de las veces solo usted sabe que se equivocó. Por ejemplo; "Quiero pedir excusas por mi tardanza..." y todos pensaban que estaba planificado como parte de su entrada magistral. O, "Estoy un poco agripado, por eso no puedo hablar muy bien...", pídale a protocolo que le tenga un vaso de agua a temperatura ambiente en el podium y hable despacio. Pídale al sonidista que le suba el volumen del micrófono un poco, así podrá hablar un poco más bajo...pero no ponga excusas..."Me duele una pierna...", "Se me olvidaron mis notas..." todas estas excusas lo pondrán fuera de una zona de comodidad que necesita para poder vencer el miedo escénico.
Enfóquese en los Demás
Piense en cómo va a beneficiar a su audiencia, en la importancia de su discurso, en la razón por la que usted fue escogido para esto, en la importancia del material...enfóquese en la razón de su presentación...el resto es solo "sudor" y forma, el fondo debe tener el peso necesario...su audiencia dirá; "ella estaba nerviosa, pero qué tú piensas del punto que hizo sobre...". La gente no está ahí para verle fracasar, está porque piensa que usted tiene algo importante que decir...piense en ellos.
Vístase Cómodamente
Yo tengo unas botas que me encantan, son súper cómodas, me siento casi descalzo cuando las visto; si tengo una gran audiencia, me las pongo para sentirme cómodo. Evito el traje nuevo, los zapatos bonitos pero incómodos; me enfoco en mí y mi comodidad...si estoy cómodo, haré un mejor trabajo.
Lea y Edúquese
Existen cientos de técnicas útiles para vencer el miedo escénico, ninguna trabaja para todo el mundo todas las veces; algunas no se aplican, al contrario, los pondrán más nerviosos, pero al final esto es un arte, no una ciencia y, como todas las artes, algunos van a disfrutarlo y otros no. Lo importante es que usted disfrute cada segundo de su intercambio con su audiencia.
Hablemos un poco más...si estás interesado en un taller sobre este tópico, envíame un correo electrónico; trabajemos para mejorar nuestro desempeño.
Gracias
Resumen Ejecutivo: Este escrito es parte de un seminario de 4 horas que impartimos; algunas técnicas son simples, otras toman práctica y tiempo. Esta es la forma como YO venzo el miedo escénico.
El miedo de hablar en público es el número #1 para hombres y mujeres igual, aun más que la muerte. Una vez declamé algunos poemas de Duarte en mi escuela en Nueva York y mis profesores me felicitaban por el buen trabajo, pero por dentro me estaba muriendo del miedo; con el tiempo aprendí a enfocarme en otras cosas y prepararme para vencerlo. Hoy puedo durar horas frente a un público implacable: los niños del sistema escolar de Nueva York...y sobrevivo gracias a algunas técnicas aprendidas y que quiero compartir contigo.
Usa el Subconsciente
Una de las prácticas que realizo y se ha convertido en la más fácil de realizar es "vivir" en mi mente todos los detalles de mi presentación antes de empezar. Me siento por un par de horas, solo, y creo en mi cabeza todo lo que voy a decir y como me voy a manejar en todas las etapas de mi disertación...el inicio, ¿Haré un chiste (casi nunca hago chistes)? ¿Contaré una historia?, las preguntas, las pausas...
Llega Temprano
Uno de los errores que cometemos cuando tenemos miedo escénico es llegar tarde y encontrarnos con el público ya sentado y TODOS los ojos en nosotros. Yo llego siempre temprano; me familiarizo con el escenario, la tarima, las personas, la ubicación de los toma corrientes, las luces, busco si tienen un reloj, los detalles técnicos...pero lo más importante es que voy conociendo a todo el que llega uno por uno y no en una multitud. Esto me da dos herramientas para vencer el miedo escénico: primero, me pone en contacto con mi audiencia, y segundo, me ayuda a localizar las caras conocidas.
Identifica Amigos
Según mi audiencia toma su lugar, me familiarizo con los espacios que van a ocupar mis conocidos o las nuevas personas que acabo de conocer. Antes de iniciar, los busco en la audiencia y les sonrío; sus caras se convierten en un punto cómodo para mí, en ese momento simplemente le estoy hablando a mis amigos, no a una multitud de desconocidos.
No Diga que Tiene Miedo
Los mormones tenían un anuncio que decía; "Sus hijos serán mañana todo lo que le dice hoy que ellos son"...eso se aplica en todo. Si dice que tiene miedo, lo tendrá; simplemente enfóquese en la tarea que tiene que cumplir. Nunca le diga a su audiencia que tiene miedo o está nervioso, ellos no ven cómo se siente, solo lo ven físicamente...así que respire y disfrute.
Un Paso a la Vez
Igual que cuando uno aprende a nadar, no salte a lo profundo, empiece por lo más bajo y despacio hasta que llegue a tener completo control. Por ejemplo, preséntele su material a un grupo limitado de amigos que le puedan ayudar a pulir su técnica. No espere al día de la presentación para darse cuenta que no está preparado. Use una cámara de video o una grabadora para verse o escucharse a usted mismo...esto lo familiarizará con su método y su voz.
No Tome las Cosas Tan en Serio
En muchas ocasiones somos nuestros peores críticos; relájese, disfrute lo que está haciendo. No pida excusas por sus errores, la mayor parte de las veces solo usted sabe que se equivocó. Por ejemplo; "Quiero pedir excusas por mi tardanza..." y todos pensaban que estaba planificado como parte de su entrada magistral. O, "Estoy un poco agripado, por eso no puedo hablar muy bien...", pídale a protocolo que le tenga un vaso de agua a temperatura ambiente en el podium y hable despacio. Pídale al sonidista que le suba el volumen del micrófono un poco, así podrá hablar un poco más bajo...pero no ponga excusas..."Me duele una pierna...", "Se me olvidaron mis notas..." todas estas excusas lo pondrán fuera de una zona de comodidad que necesita para poder vencer el miedo escénico.
Enfóquese en los Demás
Piense en cómo va a beneficiar a su audiencia, en la importancia de su discurso, en la razón por la que usted fue escogido para esto, en la importancia del material...enfóquese en la razón de su presentación...el resto es solo "sudor" y forma, el fondo debe tener el peso necesario...su audiencia dirá; "ella estaba nerviosa, pero qué tú piensas del punto que hizo sobre...". La gente no está ahí para verle fracasar, está porque piensa que usted tiene algo importante que decir...piense en ellos.
Vístase Cómodamente
Yo tengo unas botas que me encantan, son súper cómodas, me siento casi descalzo cuando las visto; si tengo una gran audiencia, me las pongo para sentirme cómodo. Evito el traje nuevo, los zapatos bonitos pero incómodos; me enfoco en mí y mi comodidad...si estoy cómodo, haré un mejor trabajo.
Lea y Edúquese
Existen cientos de técnicas útiles para vencer el miedo escénico, ninguna trabaja para todo el mundo todas las veces; algunas no se aplican, al contrario, los pondrán más nerviosos, pero al final esto es un arte, no una ciencia y, como todas las artes, algunos van a disfrutarlo y otros no. Lo importante es que usted disfrute cada segundo de su intercambio con su audiencia.
Hablemos un poco más...si estás interesado en un taller sobre este tópico, envíame un correo electrónico; trabajemos para mejorar nuestro desempeño.
Gracias
Las Resoluciones de Año Nuevo
Las Resoluciones de Año Nuevo
Por Juan Fernández
1/1/2012
¿Por qué nos trazamos metas inalcanzables? ¿Qué nos dice esta costumbre acerca de nosotros mismos?
Las más sencillas y comunes de nuestras resoluciones apuntan a mejorarnos: perder peso, ejercitarnos más, parar de tomar, aprender inglés o durar menos tiempo en Facebook. A mí me parece que esto es un reflejo de nuestra tendencia a no estar satisfechos con nosotros mismos, una forma de pensar que ocurre naturalmente en sociedades complejas, como la nuestra, repletas de condiciones que nos conducen a sentirnos inferiores; pero a la vez, tratamos de expresar nuestras esperanzas.
Hasta cierto punto,las resoluciones de principio de año son excusas para compensar por los descuidos del año anterior. Nuestras buenas intenciones son como licencias para las extravagancias de nuestros intereses comerciales con las que cerramos el año.Comemos y tomamos demasiado en diciembre y queremos adelgazar en enero; creamos ciclos perpetuos de doce meses donde acumulamos deseos y los fracasos de las ilusiones del año anterior.
Siglos atrás los sumerios iniciaban el año retornando a los demás las herramientas y cosas que habían tomado prestadas y pagando sus deudas. Quizás para ellos era más fácil; no tenían tarjetas de crédito, ni rentas tan excesivas, ni campañas tan complejas; pero el punto es válido…sus resoluciones eran obtenibles.
Los psicólogos creen que es mejor simplificar nuestras metas para cubrir todas las bases en un solo colofón: Aprenderé a jugar tenis (nuevo) para ponerme en forma (salud) y ganarle en algo a Gabriel (específico) sin humillarlo (moral).
Para evitar fracasar, debemos poner en nuestra lista resoluciones que realmente podamos lograr. Por ejemplo; “Voy a empadronar, mantener contacto y sacar a votar a 10 dominicanos para que mi partido mantenga mi país en el camino hacia el progreso”, en vez de proponerte que todo el que conoces va a hacerte ganar las elecciones. Al final, esta última meta se escapa de tu control.
Muchas de nuestras resoluciones están destinadas a fracasar y hacernos sentir que vamos perdiendo nuestra estima y sentirnos decaídos. Les propongo lo siguiente: en vez de llenar una lista de metas tontas, hagamos compromisos sencillos, de objetivos simples que podamos alcanzar y sentirnos satisfechos de lograr hacer lo que nos proponemos y cumplir las resoluciones que nos trazamos.
La Caldera Donde Se Crean Los Líderes
Con el pasar de los siglos, y el crecimiento del conocimiento, el hombre convierte estas comunidades en ciudades, y aun con este crecimiento, prevalece la necesidad de reunirse. Los griegos consideraban sus reuniones filosóficas el centro vital del intercambio de conocimiento. En sus peñas se retaban con preguntas tan elementales como si existe el alma, y otras un poco más mundanas como porqué los dioses influían en la vida de los mortales. Esta caldera crea pilares de la filosofía como Sócrates y Platón.
La necesidad de reunirse transciende lo socio-político. Los monjes del Tíbet se reúnen a diario para compartir ideas y filosofía del budismo; estos intercambios generan grandes discusiones, respaldadas por un sistema de votos de apoyo comunitario que le permite opinar a toda la colectividad. “La voz común” le llaman ellos. Esta voz de la base es considerada irrefutable y está basada en un método matemático, binario, de producir democracia garantizada.
En la República Dominicana, la necesidad de reunirse se manifiesta en 1973 a través de la creación de un partido político nuevo, con un nuevo paradigma, se crea una nueva caldera de líderes, con el potencial de dirigir una nación. En sus primeros años el partido usó métodos de intercambios prácticos e incorporó técnicas de enseñanza usadas por la milicia y las iglesias. Esto se hacía por medio de “Círculos de Estudio”, organización de vecindarios y reuniones sistemáticas en un orden jerárquico que le permitía a la base llegar al presidente mismo de esta institución, sin importar la distancia.
Crearon una plataforma de intercambio que le daba la oportunidad a la dirección de este partido evaluar a los potenciales dirigentes. El fundador de este partido tenía un “ojo clínico” para percibir en las personas sus habilidades natas; esto era posible porque la organización tenía una caldera siempre encendida. Es más fácil cocinar si el fuego se mantiene prendido.
Hoy en día las sociedades modernas se han individualizado; podemos ver como el “yo” prevalece sobre el “nosotros”. Los profesionales son ahora especialistas y la demanda global nos hace cada vez más débiles, porque carecemos de la habilidad básica de intercambiar nuestras ideas. A muchos quizás no les importe, pero si existe alguno con la necesidad básica de intercambio, debemos crearle el escenario para hacerlo.
Crear un cambio en una sociedad descentralizada requiere dos aportes y un sacrificio. El crear un armazón de intercambio y lograr que un grupo de entes pensantes se preocupen por crecer a través de la educación; serían los aportes. El sacrificio, tiempo.
Nuestra comunidad necesita que nuestros líderes y hombres capaces nos dediquen parte de su tiempo. Esto le dará a ellos una oportunidad de oro; una base que los escuche. La plataforma existe; este partido tiene cientos de locales cerrados; simplemente ábranlos y dejen que los reales líderes hagan lo que nacieron para hacer.
La mente privilegiada del Profesor Juan Bosch reconoció una luz en el Partido de la Liberación Dominicana; pudo ver cómo una idea se convertiría en una caldera donde se crearían los líderes que hoy gobiernan a nuestro país. Hoy estamos en la misma necesidad y, aunque no tenemos al Profesor físicamente con nosotros, tenemos sus enseñanzas y eso es suficiente para iniciar… enseñen.
Sólo necesitamos algunos elementos básicos; un lugar (cotejado), un tema (cualquiera) y dos o más personas con el deseo de crecer. Levanto mi mano para que me cuenten, seré el primero en la fila.
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